jueves, 12 de abril de 2018

LA TAPA, LA REINA DE LA MESA


Porque en un pequeño plato condensan todo un legado gastronómico. Porque son rápidas de servir y tomar. Porque cuestan poco. Porque permiten probar más y más… Sea por lo que fuere el caso es que la tapa es la reina de la mesa de los bares de nuestros pueblos. Así que olvídate del formalismo y da la bienvenida a la improvisación porque esta primavera en Caminos de Pasión te llevamos de tapas.
Lo primero que hay que tener en cuenta es que, más allá del tipo de bar que visitemos y de la oferta más o menos elaborada, irse de tapas es toda una filosofía que encaja a la perfección con el carácter andaluz porque es algo que se practica generalmente en una terraza al aire libre y en un ambiente distendido y amigable. Es decir, las tapas están pensadas para compartirlas con los demás y para que elijas sobre la marcha lo que te apetezca en ese mismo momento, sin imposiciones y sin nada pre-establecido.

En cuanto a los sabores, tendrás todas las opciones que se te pasen por la mente. Te pares donde te pares las cartas de nuestros bares cuentan con una completísima oferta que incluyen las recetas y los platos más típicos de cada zona, tanto de carne, como de pescado, aliños o verduras.
Además, a las propuestas más tradicionales que reproducen los guisos caseros de toda la vida se suman las más innovadoras, que en muchos casos beben de las recetas clásicas pero que las revisan incorporándoles nuevas técnicas o toques. Y, luego, en cada establecimiento tienen sus recomendaciones y tapas estrellas.

Así, no te pierdas el pollo a la secretaria, los quesos y los embutidos de Alcalá la Real que puedes probar en el bar Zacatín o en Casa Pepe, donde también tienen los jarretes a la alcalaína. En Baena es imprescindible probar dos de los platos estrellas de la provincia cordobesa: el salmorejo y el flamenquín. Algunas opciones para hacerlo es en Casa del Monte y en la Cruz del segador.

Entre nuestros favoritos de Cabra están el revuelto de habitas, el rabo de Toro y los boquerones en vinagre de establecimientos como La casilla y la Beltrana. Y entre los de Carmona las berenjenas gratinadas de El tabanco, cualquier tapa con los productos frescos del Mercado de Abastos y los montaditos de Mingalario.

De Écija nos quedamos con la sopa de gato y las espinacas labradas de bares como Hispania y  Casa Machin. De Lucena con las papas en ajopollo y los bollos rellenos del Restaurante Araceli y la Dehesa de Aras. Y de Osuna con un clásico: la ardoria, que puedes pedir en Doña Guadalupe y la Taberna Jicales, y con las novedosas tapas de juego de tronos que sirven en Casa Curro.

En Priego de Córdoba nos encanta el relleno de carnaval, revuelto de collejas y cualquier tapa elaborada con su riquísimo Aceite de Oliva Virgen Extra, que encontrarás en el Zahorí, el Califato y la Muralla. En Puente Genil la ensalada de San Marcos (25 de abril), el pollo con almendras y el cordero en salsa de membrillo de Casa Pedro, de tapas más tradicionales, y Voulé, más innovadoras.

Por último en Utrera  no te quedes sin comer sus adictivas aceitunas gordales  y los derivados de la gallina utrerana (raza autóctona) de Besana tapas o los garbanzos con choco (de El arco).
En cualquier caso, para descubrir tus favoritas lo recomendable es que mires qué se pide a tu alrededor, te dejes orientar por el camarero, pruebes y cuando descubras aquello que te encanta repitas.
 ¡Tú decides por dónde empezar!

Receta Flamenquín cordobés

Ingredientes:
  •          200 gr cinta de lomo
  •          100 gr jamón
  •          100 gr tocino ibérico
  •          1 huevo
  •         Pan rallado
  •         Harina

Preparación:
Se aplastan lo más finamente posible los filetes, se extienden y rellenan con tiras de jamón y tocino ibérico. Se enrollan y primero se pasan por harina, a continuación, por huevo y por último pasarlos por el pan rallado. Para terminar, se fríen en abundante aceite de oliva. Los flamenquines se pueden servir acompañados de patatas fritas, ensalada o mahonesa.



martes, 13 de febrero de 2018

EL DULCE SABOR DE LA CUARESMA




El inicio de los cuarenta días que preceden a la Semana Santa se percibe en nuestros pueblos  por el olor a dulce recién hecho, a la miel de las torrijas, al ajonjolí de los pestillos, al azúcar de las rosquillas… En definitiva a un sinfín de riquísimas recetas que nos remontan a la más tierna infancia y que han sido heredadas de generación en generación. Así, en las casas, en los obradores, en las confiterías y en los restaurantes de nuestra ruta podrás degustar el verdadero sabor de la Cuaresma. Un recetario popular en el que destacan las famosas torrijas, un sencillo dulce cuya base es el pan y que se elabora en leche, junto a otros ingredientes como la miel o el vino dulce. 

 
También los pestiños son todo un símbolo de la repostería de estas fechas. Antes de pasar por la sartén, este delicioso dulce se aromatiza con ajonjolí y su sabor se puede matizar también con miel o canela. La receta de los roscos fritos, estos sin ajonjolí, es muy similar y degustarlos en los días previos a la Semana Santa es una arraigada tradición. La leche frita, las magdalenas o los gañotes –a base de harina, huevo, azúcar, limón, naranja y canela- son otros de los dulces que conforman un recetario común alimentado a lo largo de los siglos. 

 Además, cada municipio cuenta con especialidades únicas que no debes perderte. Así en Alcalá la Real, a los pestiños se les conocen como borrachuelos y lo habitual estos días es tomarlos junto al arresoli, un delicioso licor de café que se suele hacer en las propias casas. 

En Baena es imprescindible degustar sus tradicionales pestiños que, como sus ricos panetillos de cortijo, a base de almendra, claras de huevo y canela, tienen su origen en su época morisca.

En Cabra nos encontraremos con los denominados gajorros, los dulces más típicos de esta época cocinados a base de huevos, aceite, ralladura de limón, canela y azúcar y cuyo aspecto en espiral los hace fácilmente reconocibles.

En Carmona destacan el vino dulce, ingrediente estrella de sus conocidas torrijas, así como las las gachas o espoleás y las galletas fritas, que se rellenan de flan. Y en Écija, además de los habituales ya mencionados, podemos encontrar las roscas de anís, una variación de las roscas fritas, también a base de huevo, azúcar y harina.

Hasta Lucena tendremos que desplazarnos para degustar sus conocidos pestiños de pellizco, las empanadillas de cabello de ángel o las sabrosas sopaipas, con la harina y el aceite de oliva como principales ingredientes.

En Osuna, son sus ricas pastas, conocidas como crestillas, uno de los dulces más peculiares que encontramos en estas fechas, similares a los pestiños pero con diferentes ingredientes.

En Priego de Córdoba, no faltan estos días los pestiños, aunque la mañana del Viernes Santo, cuando se produce la subida de Nuestro Padre Jesús Nazareno al Calvario, se saborean especialmente los palillos de santo y hornazos. El primero es dulce y está elaborado a base de leche, harina morena, azúcar, aceite de oliva y canela, mientras que el hornazo, que se hace en forma de gallina, tiene base de huevo y sal.

En Puente Genil, donde cualquier momento es bueno para disfrutar con uno de sus postres a base de membrillo, la Cuaresma es la época adecuada para probar los denominados ochíos, unos roscos alargados con un intenso sabor a anís. Los roscos de huevo o roscos de Semana Santa son otro clásico en la localidad durante esta época y son famosos los de la Panadería Rosales.


Por último, en Utrera, donde la tradición repostera está presente todo el año en los famosos brazos de gitano, las lenguas o palos de nata y los típicos mostachones que se pueden adquirir en sus reconocidas confiterías,  se pueden degustar en estas fechas además los dulces típicos elaborados con los productos de la zona, entre los que no falta como ingrediente estrella el anís de la fábrica La Flor de Utrera.